La disrupción tecnológica trajo incontables beneficios para la vida cotidiana y desafíos en varios ámbitos, siendo uno de los más nombrados en el mundo laboral.

Es por eso que se estima que más de la mitad de los trabajos que existen actualmente, serán automatizados durante los próximos 30 años. No obstante, el 30% de los nuevos cargos en tecnología quedarán vacantes. ¿La razón?

El talento disponible no contará con las habilidades que se requieren, porque un tercio de esas aptitudes hoy no son consideradas, explicó Susana Claro, directora de ICARE y co-fundadora de Enseña Chile, en su participación en el foro “Educación: Activando el potencial humano para el siglo XXI”.

Mentalidad fija v/s mentalidad de crecimiento

En este encuentro, Susana compartió la necesidad de innovar, partiendo especialmente por las salas de clase y el acompañamiento que reciben los niños y jóvenes. “Nuestros niños necesitarán la habilidad de desarrollar cualquier habilidad”, afirmó.

Para que esto sea posible, la académica de la Escuela de Gobierno UC, sostuvo que es necesario que los profesores consideren que existen dos tipos de mentalidad: una que es fija, y la otra, de crecimiento.

La mentalidad fija es la que tienen aquellas personas que, implícitamente, creen que las habilidades con las que nacen, son las que siempre podrán usar, sin adoptar ni mejorar otras.

En cambio, quienes tienen una mentalidad de crecimiento, tienen la convicción de que sus habilidades las pueden mejorar con estudios y práctica, por lo que es necesario fomentarla en niños y jóvenes.

A modo de ejemplo, Susana contó que a un grupo de alumnos de 6º básico les explicaron estos conceptos y les enseñaron que podrían aprender una materia, por muy difícil que parezca. Tras esto, pudieron identificar que la motivación mejoró notablemente.

Sin miedo al fracaso

Ahora, ¿cuál es la mentalidad que predomina en los estudiantes? En Chile, nuestros alumnos no están con la mentalidad adecuada para desarrollar la mentalidad de aprendizaje”, afirmó la académica.

En este contexto, es necesario que los estudiantes aprendan que el cerebro es maleable, por lo que puede aumentar el aprendizaje académico con el tiempo y no tener una postura determinista. Por ejemplo, si a alguien le cuestan las matemáticas, no quiere decir que toda la vida va a ser así, porque con estudios, puede mejorar.

Sin embargo, el foco de la académica estuvo en destacar que los estudiantes deben entender que el éxito es parte de la vida, pero que bajo él hay muchas dificultades. Éxito es ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo, planteó.

También expuso que, como las nuevas generaciones son intolerantes a la frustración respecto a otras, hay que enseñarles que no esto no significa el fin del camino y que es algo completamente temporal.

Por eso, “el mensaje que le debemos dar a nuestros estudiantes debe ser verdad con esperanza”, dijo Susana. Esto significa que en el largo plazo, podrán decir “no soy bueno para una materia…todavía”, finalizó la directora de ICARE.

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