29 de octubre 2026
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Ante autoridades y líderes del mundo empresarial, académico y de la sociedad civil, el presidente de ICARE, Renzo Corona, fue el encargado de dar inicio a la 48ª versión del Encuentro Nacional de la Empresa (ENADE), que este año tiene como lema Tempus Invertendi. Tiempo de invertir, en donde planteó que el lema no es “una consigna financiera”, sino una invitación a preguntarse qué hay que hacer hoy para que las fortalezas de Chile se conviertan en empleo y prosperidad para las personas.
Con el mapa invertido que abrió la jornada como símbolo, sostuvo que “es el mismo país, nuestra geografía no ha cambiado” y que la invitación es a “invertir la mirada”. Destacó el potencial de nuestro país ejemplificando con el desierto con la mayor radiación solar del planeta, los minerales críticos que el mundo necesita para su transición energética, las empresas de clase mundial y el capital humano del país.
Enfatizó además la capacidad de Chile para resolver democráticamente sus diferencias y construir acuerdos. Advirtió que invertir exige “reglas claras, plazos razonables e instituciones que funcionen”, y que el desafío es poner esas fortalezas al servicio de las pymes con potencial de crecer y de un trabajo distribuido en todo el país.
El primer eje de su intervención fue invertir en las personas, en donde recordó que la última medición muestra una desocupación de 9,6% y alertó sobre el riesgo de normalizar una cifra que se repite mes a mes. “Que casi un millón de personas no encuentren un espacio donde aportar. Chile no se puede resignar a eso”, afirmó.
Desde su propia experiencia, enfatizó en que “el mérito necesita oportunidades para expresarse, de lo contrario, termina en frustración”. En ese contexto, interpeló a los líderes empresariales a aspirar a ser “la mejor empresa posible para Chile”. Valoró las señales de recuperación en la valoración de la empresa por parte de la sociedad, pero advirtió que “la confianza no es un cheque en blanco, es una responsabilidad que debemos renovar cada día”. “Cuando invertimos en una persona, esa prosperidad cruza la puerta de su casa, se sienta a la mesa y le cambia el destino a sus hijos”, señaló.
Frente a la inteligencia artificial, afirmó que sería un error usar la tecnología solo para hacer “más barato o más rápido lo mismo de siempre”. “Así como creo que el crecimiento, cuando no llega a las personas, es sólo un número, también pienso que la tecnología no distribuye prosperidad por sí sola; son las decisiones humanas las que le dan propósito”, sostuvo, y llamó a formar a las personas para que puedan adaptarse y seguir aprendiendo.
Respecto a tensiones geopolíticas y polarización, llamó a construir acuerdos que trasciendan las diferencias políticas. “Los países serios no se reinventan cada cuatro años”, afirmó, y agregó que los problemas de un país “no vienen separados por ministerios, por gerencias ni por disciplinas”. En esa línea, enfatizó en que “Chile necesita más que nunca una visión compartida y la capacidad de construir acuerdos que trasciendan las diferencias políticas”.
En el cierre, convocó a invertir en Chile, apostar por las regiones, incorporar el talento de más mujeres a la fuerza laboral, abrir paso a las nuevas generaciones y poner la innovación al servicio de las personas. “La grandeza de un país no depende de los recursos que duermen bajo su suelo, sino del valor que somos capaces de despertar en su gente”, afirmó.