La entrada en vigor en diciembre de la nueva Ley de Protección de datos personales en Chile representa un cambio de paradigma en la cultura corporativa. Más allá de ajustar términos y condiciones en plataformas digitales, la normativa exige que las organizaciones rediseñen la forma en que gestionan la información sensible de sus clientes, colaboradores y usuarios.
Frente a un escenario donde la Agencia de Protección de Datos Personales fiscalizará activamente y aplicará sanciones por incumplimiento, la improvisación deja de ser una opción. Especialistas coinciden en que la respuesta efectiva no radica en apagar incendios regulatorios, sino en estructurar un modelo de cumplimiento y gobernanza interna que resguarde la reputación y la continuidad operativa de la empresa.
La hoja de ruta hacia la adecuación
Implementar la Ley requiere un mapa claro. De acuerdo con las metodologías actuales de gestión de riesgos, una estrategia sólida abarca cuatro pilares clave:
Tratar la protección de datos como un mero trámite legal es un error común. Quienes adopten estos modelos de manera temprana no solo evitarán multas complejas, sino que fortalecerán la confianza del mercado, transformando la privacidad en un verdadero atributo de valor corporativo.
Para profundizar en estas herramientas y conocer la hoja de ruta práctica de implementación, la Academia ICARE dictará a partir del 29 de septiembre la tercera versión del curso presencial «Desafíos prácticos de la Nueva Ley de Protección de Datos Personales». El programa de 16 horas será liderado por José Ignacio Mercado (Director del Grupo de Protección de Datos y Tecnología en Carey) y su equipo de especialistas.
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