Encadenamiento productivo: expertos llaman a dejar de tratar a las pymes como un bloque y a integrar con urgencia a aquellas que pueden escalar

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  • Según estudio de McKinsey «Un microscopio a la productividad de las MiPymes de Chile”, presentado en ICARE, una empresa de menor tamaño en el país alcanza apenas el 44% de la productividad de una grande, una brecha considerablemente mayor a la de los países desarrollados, donde esa proporción bordea el 60%. 

Esta mañana en un encuentro organizado por ICARE, el exministro de Hacienda Ignacio Briones, la exsubsecretaria Claudia Sanhueza y el presidente de ASECH, Nicolás Shea, coincidieron en que distinguir entre segmentos de empresas es la condición previa para que cualquier política de desarrollo productivo funcione, ya que las medianas, pequeñas y microempresas requieren instrumentos distintos, y el encadenamiento con la gran empresa, es decir, transformarse en su proveedor, solo es una ruta viable para aquellas que tienen capacidad real de integrarse a esa cadena de valor. 

La jornada, comenzó con la presentación de Jaime Szigethi, Partner & Office Manager de McKinsey & Company, quien expuso las conclusiones del estudio «Un microscopio a la productividad de las MiPymes de Chile». Según el informe, una empresa de menor tamaño en Chile alcanza apenas el 44% de la productividad de una grande, una brecha considerablemente mayor a la de los países desarrollados, donde esa proporción bordea el 60%. «Cerrar esa brecha de productividad vale mucho. Son seis puntos del PIB de crecimiento que vemos como potencial», planteó Szigethi. 

Tras la presentación se desarrolló un panel moderado por la directora de ICARE, Marcela Angulo, en el que participaron Briones, Sanhueza y Shea. 

El exministro de Hacienda valoró el estudio, pero advirtió que la ruta del encadenamiento productivo no está abierta a todo el universo pyme asegurando que «enganchar a las pymes con las grandes, que sean parte de la cadena de valor, es una ruta súper virtuosa. Pero esa ruta virtuosa no está abierta a todo este mega universo que llamamos MiPymes», señaló. Con cifras del Servicio de Impuestos Internos, precisó que, de los 1,2 millones de empresas que suelen invocarse en el debate, cerca de 840 mil no tienen ningún trabajador contratado. Para Briones, es importante «dividir el universo pyme, no tomarlo como un mismo saco, porque las políticas tienen que estar focalizadas a los grupos de referencia». 

Sanhueza, por su parte, situó el problema en una dimensión estructural más que coyuntural, explicando que la productividad chilena se ha mantenido estancada en torno al 1% de crecimiento anual bajo gobiernos de distinto signo político, lo que exige una respuesta que trascienda los periodos de gobierno. Subrayó, además, el peso de las MiPymes en el empleo del país y llamó a fortalecer la coordinación público-privada para cerrar brechas de tecnología, capital humano, financiamiento y acceso a mercados internacionales. 

Shea, en tanto, puso el acento en los incentivos concretos que hacen funcionar el encadenamiento dentro de las empresas. Citó el caso de CMPC, donde una meta de compra a proveedores pymes ligada al bono de gestión de sus ejecutivos ha llevado a que el 27% de sus compras se realice hoy a pequeñas y medianas empresas. Para el presidente de la Asociación de Emprendedores de Chile, avanzar en esta línea depende menos de declaraciones generales que de reglas medibles, tanto al interior de las grandes compañías como en el diseño de la política pública, incluyendo un Estado que pague sus facturas a tiempo. 

 

La conversación coincidió en que distinguir entre segmentos es una condición previa para que las políticas funcionen, y que el desafío no es integrar a la totalidad del universo pyme, sino a aquel con capacidad real de crecer dentro de la estructura productiva del país, con acceso a tecnología, conocimiento, financiamiento y nuevos mercados. 

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