*Escrito por Isabella Lövin, Ministra para la Cooperación y Desarrollo Internacional y Ministra de Asuntos Exteriores de Suecia.

La sobrepesca y el cambio climático amenazan el sustento vital de alimento de más de un billón de personas. Son las fuerzas conductoras detrás de la deteriorada salud del océano, que es el ecosistema más grande del mundo y la fuente de oxígeno y regulación climática de todo nuestro planeta. Eso sin mencionar los trabajos y medios de subsistencia de cientos de millones de personas.

Si no tomamos acción urgente para restablecer y proteger nuestro océano, pronto enfrentaremos una catástrofe humanitaria sin precedentes. Podemos arreglar este problema. El océano tiene una capacidad inmensa para curarse a sí mismo, y hay métodos probados disponibles para que nosotros ayudemos.

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Necesitamos reconocer que la situación es crítica, y fortalecer nuestro compromiso para revertir el declive del océano. El océano pertenece al corazón de la agenda política mundial. Es la clave para superar algunos de nuestros desafíos más urgentes. Entre ellos están combatir el cambio climático y producir suficiente comida sustentable para 10 billones de personas para mediados del siglo 21. Cuidar nuestro océano es una pregunta de sobrevivencia humana.

Acuerdos para el cuidado del océano

Ya tenemos un plan acordado globalmente sobre cómo restaurar y proteger nuestro océano. En 2015, los líderes mundiales adoptaron la Agenda para el Desarrollo Sustentable 2030, que incluye 17 objetivos globales. El Objetivo de Desarrollo Sustentable 14 “Vida bajo el agua” y sus 10 objetivos especifican lo que debe hacerse para mejorar la salud del océano. También tenemos el Acuerdo de París, en el cual las naciones se comprometen a reducir sus emisiones de carbono y mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2ºC. Esto además de los 1.400 compromisos voluntarios hechos en la primera Conferencia de los Océanos, convocada por Suecia y Fiji.

Lo que no tenemos es mucho tiempo. Exhorto a los líderes mundiales a reunir y ejercer la voluntad política para lograr estos objetivos. A invertir en soluciones marinas y para estimular a las empresas  y a otros grupos de interés a unirse. El G7 se juntó en Canadá hace algunos días, y el océano estuvo en su agenda. Espero que los líderes de algunas de las naciones más poderosas aprovechen esta oportunidad para dar pasos decisivos para evitar un desastre.

4 áreas prioritarias para encaminarnos

Abordar las siguientes cuatro áreas clave nos ayudará a ponernos en camino.

  1. Pesca: décadas de sobrepesca, prácticas de pesca no sustentable y pesca pirata ha puesto esta fuente dadora de vida bajo presión extrema.
  2. Cambio climático: darnos cuenta de que la pelea contra el declive del océano y el cambio climático van juntas.
  3. Plástico: necesitamos pasar a la acción en muchos niveles para detener el flujo de plástico en el océano. Cada año, ocho millones de toneladas de plástico terminan en el océano.
  4. Áreas marinas protegidas: mi última recomendación se relaciona con la pesca y el cambio climático. Es expandir la red mundial de áreas marinas protegidas, primero logrando el acuerdo de SDG14 para proteger el 10% de los océanos para el 2020. Hoy estamos en un 7%.