A través de un completo análisis de las principales características del Chile contemporáneo, el rector de la Universidad Diego Portales (UDP), Carlos Peña, abordó en ENADE 2018 los desafíos del Estado de cara al futuro.

Durante su charla, el académico enlistó una serie de rasgos que definen el Chile actual, una sociedad que, en sus palabras, “es radicalmente distinta a la de hace 30 años”.

El nuevo grupo medio

“El principal fenómeno que ha ocurrido en Chile, es un repentino, creciente y extendido cambio en las condiciones materiales de existencia de los chilenos […]. Hoy la sociedad dispone, desde el punto de vista del acceso, de bienes materiales y simbólicos”, señaló.

Después, Peña sostuvo que este grupo medio, muy distinto a la clase media, compuesto por un 60 o 70% de la población actual, también está cubierto de una cierta incertidumbre tras un pasado pobre.

“Son grupos autónomos, con confianza en sí mismos, pero sobre los cuales se cierne una sombra de incertidumbre […]. Disfrutan del bienestar, pero con la conciencia de que esto puede ser un castillo de naipes que, en cualquier momento, se viene al suelo”.

Los roles históricos del Estado chileno

El rector también habló sobre el papel que ha desempeñado el Estado chileno a través de la historia, identificando tres etapas muy diferentes entre sí.

“Durante el siglo XIX, el Estado fue el configurador cultural de la sociedad chilena y más tarde, ya en el siglo XX, pasó a ser un Estado de compromiso, con el propósito de incorporar al proletariado a la modernidad”, aseveró el académico, recalcando que la tercera etapa, paradójica por lo demás, ocurrió durante la dictadura, cuando el Estado, en el momento en el que más fuerza concentró, sentó en el país las bases del mercado.

¿Cuáles son los desafíos del Estado en el Chile de hoy?

Para finalizar, Peña cerró su intervención en ENADE 2018 enumerando los desafíos que debe encarar el Estado, pensando en el desarrollo y avance de la nación en los próximos años. El académico mencionó cinco retos:

1. Resolver la nueva cuestión social e incorporar a estos grupos medios a la escala invisible del prestigio y el poder, espantando la idea del futuro que los asecha.

2. Abordar la cuestión de la desigualdad inmerecida, inhibiéndola a través de la educación.

3. Resignarse definitivamente a la idea de una ciudadanía universal. La gente ya no se identifica como ciudadano y reivindica para sí una identidad electiva, que va desde su orientación sexual, la configuración de su propia biografía, hasta sustituir el imaginario de la clase social por el proyecto de vida futuro que se está persiguiendo.

4. La política es una disputa por el control del Estado y la cultura; la clave es abandonar los partidos políticos doctrinarios extremadamente ideológicos, para transitar hacia partidos más pragmáticos, cuyo propósito sea capturar las agendas espontáneas de la ciudadanía, sistematizarlas y conferirles sentido.

5. El Estado va a estar envuelto en una paradoja, porque la única manera que tiene de encarar estos desafíos consiste en modernizarse y racionalizarse técnicamente, el problema que eso tiene es que cuando el Estado para resolver la cuestión social se tecnifica se aleja de las fuentes de motivación del actual ciudadano.

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