Ignacio Camós, profesor titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universitat de Girona, habló en ICARE sobre las reformas laborales llevadas adelante por los países de la Unión Europea. Así, en la Mesa redonda “Leyes Laborales: ¿Chile contra la corriente?”, se refirió a los ejes principales y tendencias de los 28 países que la componen, y luego se refirió en específico al caso de España.

“Con la reforma laboral de 2012 en España se han creado empleos, pero muy precarios y de baja calidad, mientras que el efecto en flexibilidad ha sido neutro” — Ignacio Camós

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Reformas europeas desde los 80

En términos generales, Ignacio Camós dijo que “las reformas en Europa desde la década de los 80 han girado en torno a dos ejes principales”:

  • La flexiseguridad. “Es una estrategia política que persigue fortalecer la flexibilidad y seguridad en el empleo. Es bidireccional, en el sentido de que busca beneficiar tanto a empresarios como a trabajadores. Se construye sobre tres pilares: a través de acuerdos, alta protección social para desempleados y una política de formación y reinserción laboral muy activa. A fin de cuentas se busca avanzar hacia un mercado de trabajos flexibles, que garantice la protección social de los trabajadores y contribuya a que sea más reactivo a los ciclos económicos”, explicó Camós.
  • Crisis económica y austeridad financiera. “Debido a lo ocurrido en 2009 y que afectó fuertemente a los países europeos. Esta, en una primera instancia, se enfrentó de una manera muy coyuntural y tendiente a evitar la destrucción del empleo. A partir de 2011, sin embargo, estas han sido más estructurales”, profundizó el profesor.

Principales medidas impulsadas a partir de la crisis

  • “Promover reducciones temporales específicas en las contribuciones patronales de seguridad social y dar un valor diferente a las prestaciones de desempleo para que sean “generadoras” de empleo. Ejemplo: Cheque empleo español”.
  • “La mejora de la adecuación de los procedimientos de fijación de salarios a la evolución del mercado y ajustar los salarios a la productividad, ambas sugeridas por la OCDE”.
  • “La lucha contra la economía sumergida (empleo irregular y fraude a la seguridad social), obligando a aprobar planes nacionales que luchen contra este tipo de economía”.
  • “Reformas en el ámbito de la educación y la formación: se han combinado medidas a largo plazo con medidas a corto plazo. A corto plazo se ha intentado orientar los sistemas formativos a nivel de empresa hacia las necesidades del mercado del trabajo”.
  • “Reformas en el ámbito de las políticas activas de empleabilidad, especialmente en el tema de los jóvenes. El paro juvenil en Europa es muy fuerte, con un promedio de 30% de desempleo. Se ha impulsado una medida llamada youth garantee para que los jóvenes trabajen, sigan estudiando o participen en medidas de activación en un plazo de cuatro meses a partir de su salida de la escuela”.
  • “Por lo que respecta a la reforma del régimen de despidos, se aboga por un ajuste de los costes del despido y una mayor flexibilidad en términos generales”.

Ejemplos concretos de medidas flexibilizadoras en la UE

Ignacio Camós habló de algunas medidas concretas tomadas por países de la Unión Europea.

En Alemania dijo que “en 2003 se introdujeron los MiniJobs, que son empleos de hasta 15 horas semanales y en los que se puede ganar un máximo de 5.400 euros al año. Esta modalidad no está sujeta a planes de cotización y el trabajador no ve reducido su salario porque es voluntario su aporte al seguro social”.

En el Reino Unido, en tanto, dijo que apareció el “Contrato Cero Horas”: “Es una medida de ultraflexibilidad en la que se firma contrato de exclusividad con una empresa sin saber cuántas horas se van a trabajar, pero teniendo que estar siempre a disposición de dicha empresa. En este sistema se paga por las horas trabajadas y va muy en línea con el tema de la economía colaborativa”. Dijo que hoy es utilizada por empresas como McDonalds, Boots y DHL.

Reforma laboral española de 2012

Tras una reforma que se hizo en 2010, dos años más tarde se hizo una nueva que, según dijo Camós, “trata de garantizar tanto la flexibilidad de los empresarios en la gestión de los recursos humanos de la empresa como la seguridad de los trabajadores en el empleo y adecuados niveles de protección social”.

Entre sus objetivos, continuó, se encuentra el “fomentar la empleabilidad de los trabajadores, fomentar la contratación indefinida y otras formas de trabajo, incentivar la flexibilidad interna de la empresa como medida alternativa a la destrucción de empleo y favorecer la eficiencia del mercado del trabajo”.

A su juicio, hasta ahora el efecto en la flexibilidad ha sido “neutro, ya que no ha habido una percepción de mejora en ese sentido”. En términos generales, en tanto, dijo que “se ha creado empleo, pero uno muy precario y de baja calidad”.