José Luis del Río Rondanelli, proveniente de una familia de 18 hermanos y formado en La Serena, Santiago y Estados Unidos, recibió el Premio ICARE 1993 por su trayectoria al frente de distintas empresas, iniciada con una constructora fundada junto a Eduardo y Raúl Deves "con casi ningún capital, solo nuestra juventud y las ganas de triunfar", en una oficina de una sola pieza donde los tres socios cubrían todas las tareas administrativas.
El discurso, breve y de tono personal, pone el acento en la familia como espacio insustituible de formación —"la educación y formación de nuestros hijos es tarea de la familia y no podrá ser nunca reemplazada ni por el mejor colegio"— y en un estilo de liderazgo austero y cercano: del Río sostiene que todo ejecutivo debe ser "sobrio y austero" para basar su autoridad en el ascendiente personal antes que en la jerarquía formal.



