Ernesto Ayala Oliva recibió el Premio ICARE 1984 por una trayectoria dedicada casi por completo a la industria y a la gestión de obras de carácter social: administró liceos industriales por delegación del Ministerio de Educación (3.000 alumnos y 350 profesores), dirigió el Hospital Paula Jaraquemada y contribuyó a formar 14 agrupaciones comunales en la Región Metropolitana, además de su rol en la Asociación Chilena de Seguridad, que en esa época prestaba servicios a 16.000 empresas y 550.000 trabajadores.
El discurso combina el relato de "años duros, llenos de vicisitudes" con una defensa de la libertad económica frente al control de precios y cambios, condicionada siempre a reglas claras y comportamiento ético. Ayala resume su visión empresarial con frases como "el más elevado ejecutivo y el más modesto barredor merecen el mismo trato" y "la empresa privada es el mejor método de conseguir progreso para todos", situando a la empresa como parte activa del desarrollo social y comunal.



