Eduardo Fernández León, proveniente de una familia de agricultores tradicionales, recibió el Premio ICARE 1999 por una trayectoria empresarial diversificada en bienes raíces, electricidad, telecomunicaciones y salud. Se destaca su rol en tres décadas de desarrollo inmobiliario en el sector oriente de Santiago (Los Benedictinos, San Carlos de Apoquindo, La Dehesa) y en proyectos de gran escala como Las Brisas de Santo Domingo y Las Brisas de Chicureo; en el sector eléctrico, la transformación de Chilquinta, Central Puerto en Argentina y Luz del Sur en Perú; en telecomunicaciones, la adquisición de ENTEL en 1995, que casi triplicó sus ventas; y en salud, el desarrollo de Banmédica y la Clínica Santa María.
El discurso, marcado por un tono personal y reflexivo, insiste en que la clave del éxito inmobiliario es "escoger siempre la ubicación óptima del terreno" y que, por sobre los activos materiales, "en las grandes realizaciones valen poco los elementos materiales si no van acompañados del equipo humano que los lleva adelante". Fernández León cierra atribuyendo sus logros a sus socios y equipos de trabajo, y subraya haber actuado siempre "con ética, corrección, lealtad y justicia".



