Anacleto Angelini Fabbri, empresario de origen italiano llegado a Chile 36 años antes del discurso, recibió el Premio ICARE 1983 en la categoría Empresario en reconocimiento a una trayectoria diversificada que abarcó pintura, construcción, agricultura, seguros generales, industria maderera y forestal, y especialmente el desarrollo de la industria pesquera en el norte del país desde 1956, actividad que describe como "agotadora y fascinante".
El discurso es breve pero está centrado casi por completo en el reconocimiento a sus colaboradores: Angelini sostiene que el premio honra "no solamente a mi persona, sino fundamentalmente a todos mis queridos colaboradores", y destaca valores como el espíritu de sacrificio, el trabajo en equipo y el respeto mutuo. Agradece de manera especial a su esposa por acompañarlo en sus emprendimientos en Chile y cierra llamando a mantener el mismo esfuerzo para consolidar lo logrado.



