“Escuchen la historia que vengo a contarles, mi historia“.

Esa fue la invitación que el doctor Ernesto Sirolli hizo a quienes asistieron al encuentro “El futuro de cada comunidad radica en capturar la pasión, la imaginación y los recursos de su gente”.

La actividad, organizada por ICARE y el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), se llevó a cabo el pasado martes 26 de noviembre en nuestra sede.

Además, estuvo encabezada por Pablo Bosch, Presidente del Círculo Empresa y Sociedad, y Alejandra Wood, directora ejecutiva de CESCO.

Bosch, a propósito del contexto nacional, resaltó la importancia de generar “espacios de diálogo para crear puentes”.

“Estamos en un punto importante en la historia de nuestro país y la participación de nosotros es fundamental”, apuntó.

Wood, por su parte, introdujo a Sirolli y destacó que “la efectividad y transversalidad de su metodología está en sintonía con el momento actual”.

Una experiencia que marcó su vida

Entre 1971 y 1975, Sirolli trabajó en África como miembro de una ONG italiana.

Zambia, Kenia, Somalia y Argelia, fueron algunos de los países en los que llevó a cabo proyectos de cooperación técnica.

El consultor italiano afirmó que esta experiencia tuvo un importante y particular significado en su vida.

De hecho, contó una de las vivencias en un valle de Zambia y que también mencionó en una de sus destacadas charlas TED.

Sorprendido por las características de aquellas tierras, Sirolli se preguntó por qué no eran cultivadas por sus habitantes.

Luego de que 200 hipopótamos devoraran la cosecha de tomates que habían llevado a cabo, se dio cuenta del porqué.

“Supimos que la gente del sur de Zambia no trabajaba la agricultura porque, tan pronto como la cosecha estaba lista, los animales salían y acababan con todo“, explicó.

Esa experiencia fue una lección para él, de la cual extrajo una importante enseñanza: antes de intervenir y ejecutar acciones en comunidades, creyendo que se está haciendo una gran obra, primero hay que involucrar y contar con la perspectiva de quienes la integran.

Dicha lección también quedó reflejada en uno de sus libros, Ripples from the Zambezi.

“Si las personas no desean ser ayudadas, déjelas sola”

Sirolli también mencionó la importancia que tuvo en su trabajo haber leído el libro Dead Aid de Dambisa Moyo.

El estudio de esta economista zambiana analiza las consecuencias que han tenido los millones que se han enviado en donaciones al continente africano.

Pero el consultor italiano ahondó, principalmente, en la lección aprendida en otro texto: Small Is Beautiful de Ernst Friedrich Schumacher.

De dicha obra, una frase marcó a Sirolli: “Si las personas no desean ser ayudadas, déjelas sola”.

“Este debe ser el primer principio de la ayuda”, recalcó el experto italiano.

Para él, de esta manera, insertarse en una comunidad con el propósito de ayudar pasa por involucrarse con quienes la integran, escuchar, ponerse a disposición y no imponer lo que sería lo mejor para ellos.

El Instituto Sirolli

Basándose en dicha premisa, en 1985 se fundó el Instituto Sirolli, una empresa social que “enseña a los gobiernos emprendedores cómo capturar la pasión de sus comunidades, utilizando la inteligencia de la población local”, según exponen en su sitio web.

El Instituto Sirolli ha trabajado en 70 países, involucrándose con unas 400 comunidades.

Su filosofía se basa, prácticamente, en tres puntos:

Respeto: “Las personas no son el tema de nuestros programas e iniciativas sino actores en su propio desarrollo“.

Participación: “La raza humana es un participante inteligente en su propia evolución en los campos físico, psicológico y social”.

Crecimiento Personal: “Nuestra creencia central es el potencial para convertirnos en la persona hermosa que reside dentro de de nosotros”.

Su visión sobre lo que pasa en Chile

Sirolli no pasó por alto lo que ha ocurrido durante el último mes y medio en Chile y dijo sentirse honrado de estar en el país en este momento.

Durante su intervención señaló que hay que reflexionar en cómo mejorar y agregó que la observación es esencial para entender lo que está sucediendo.

“Es necesario escuchar para entender qué necesita la comunidad”, apuntó Sirolli, quien al culminar su exposición respondió algunas preguntas de los asistentes.