Luego de 30 años de trabajo con y para las comunidades indígenas, Ciaran O’Faircheallaigh, el profesor en la Escuela de Gobierno y Relaciones Internacionales de Griffith University conoce en gran parte los asuntos fundamentales de los vínculos entre los pueblos aborígenes y empresarios y/o gobiernos.

Su área de especialidad ha sido el nexo entre ellos y el desarrollo y manejo de recursos naturales. Ha estudiado y colaborado específicamente para mejorar los mecanismos de diálogo y la resolución de conflictos entre comunidades indígenas e industrias mineras extractivas.

Entérate de las claves del Encuentro ICARE “Pueblos Indígenas y Desarrollo Sustentable” que estuvo moderado por Claudio Muñoz, presidente de la corporación. En el almuerzo en el que presentó el académico australiano sobre este tema que se hace muy relevante en Chile considerando la situación actual en la región de la Araucanía.

La importancia de sus tierras

Si uno se va a involucrar productivamente con cualquier grupo social, debe entender cuáles son los aspectos fundamentales en sus vidas, comenzó diciendo Ciaran sobre lo que presentaría a continuación.

“Para las personas indígenas, en todo contexto en el que he trabajado, el principio fundamental es que no pueden entregar la responsabilidad de su tierra a nadie más. La tierra es la identidad social de las personas, la identidad cultural, es su sustento y, por lo tanto, deben mantener el control de todo lo que ocurre ahí”, enfatizó O’Faircheallaigh.

Esto no es algo que delegan. No es algo que social o culturalmente puedan entregar a alguien más, como lo es común para nosotros, señaló el experto. Por ejemplo, en esta cultura es común cambiarnos de casa y olvidarnos de lo que alguna vez fue nuestra propiedad.

“En el mundo indígena simplemente no es posible permitirles a otras personas controlar lo que ocurre en sus tierras. Esto es fundamental. Cuando las personas indígenas insisten en tener este control, no están siendo testarudas, no es que se estén oponiendo al desarrollo, están siguiendo su lógica”, aclaró.

“Su indigeneidad, su existencia, está atada con tener control de su territorio”, agregó.

Y, lamentablemente, es cuando otros se apropian de sus tierras que les ocurren sucesos muy malos. Así ha pasado desde hace cientos de años, dijo el expositor. “Cuando los gobiernos están al control, cuando las empresas están al control, cosas muy negativas les han ocurrido”.

Así ha sido en algunos sucesos alrededor del planeta, incluso en Australia, indicó. Donde pueblos aborígenes han perdido sus tierras sin ningún tipo de consulta ni participación en el proceso.

El derecho a negociar

“La historia de los derechos indígenas en los últimos 30 a 40 años ha sido lenta e inestable”, dijo Ciaran. Sin embargo, ya se han visto avances.

“En Australia ahora se aplica el Derecho a Negociar entre los aborígenes y los consorcios. Por lo que se comparte el control de las tierras, de manera que ambos grupos participen en las decisiones”, detalló.

Y una de las claves de su presentación es que las empresas hoy en día deben preocuparse de este aspecto si quieren mantenerse en el tiempo:

“En los negocios, la realidad es que, si se quiere hacer una inversión sustentable, si quieren el apoyo de las comunidades, tienen que estar dispuestos a compartir el control con los pueblos indígenas”, afirmó a los asistentes, quienes en su mayoría pertenecen al mundo empresarial.

Lo anterior no es nada fácil, pero trae significativos beneficios a las compañías.

“Si las compañías tienen a personas indígenas como socios en términos de cómo diseñan proyectos, pueden tener una recompensa muy grande”, explicó. “Mi argumento clave hoy es que las industrias extractivas, si desean un compromiso positivo a largo plazo con los pueblos indígenas, deben negociar para rendir cierto grado de control”, agregó Ciaran.

¿Qué hacer cuando escasean los canales adecuados?

Terminando el almuerzo ICARE, los invitados realizaron una ronda de preguntas. Una que se repitió entre los asistentes fue: ‘¿qué hacer cuando estos grupos acuden a la violencia?’.

“En mi experiencia, la violencia usualmente proviene porque no han habido otros canales a disposición de la gente. Otros canales que sean efectivos para tener control sobre sus tierras, etc.”, dijo Ciaran y detalló el caso que él vivió en Papúa Nueva Guinea, donde miles de personas murieron por la falta de comunicación entre los involucrados.

“Lo que causó el problema fue su frustración por estar completamente excluidos de la toma de decisiones sobre un proyecto minero en sus tierras”, explicó.

“La violencia aparece porque a las personas no se les da un rol real en la toma de decisiones que interfieren en sus vidas. Muy poca gente, en mi experiencia, busca la violencia. Entonces mi respuesta sería que, si quieren evitar estas situaciones que llevaron a la violencia, concéntrense en darle a la gente participación en la toma de decisiones que afecten en sus vidas”, finalizó respondiendo Ciaran, sobre uno de los grandes problemas que se vivió en su país de origen y que también está presente en el nuestro.